meditamos para traer al agua
meditamos para traer al agua
meditamos para traer al agua
nosotros río
nosotros mar
tomamos agua
nosotros nos bañamos en nosotros
nosotros lago
lluvia
agua mantra charco
nosotros agua
nos tomamos
para conocernos
nos
otros
somos
nues
tros
¡inventémosnos!
nosotros lágrima
agua mantra océano
nosotros canción
nosotros cascada
refugio de nosotros
el silencio
para crear
nuestras creaciones
nosotros somos nuestros
y nosotros somos nuestros símbolos
caemos
día a día
en nuestro cuerpo
nosotros somos tan nuestros
que nos atraemos
para fundirnos
más allá de nosotros
meditamos para traer al agua
anoctumbrado
Ella es el caballo descarriado que encabeza el malón. Sabe que es la hora de la redención, después de tantos años de soportar la libertad.
Ella escribió, cierta vez:
¿Por qué esconder los huesos?
¿Por qué llamó?
¿Por qué otra noche fumando?
¿Por qué los amaneceres se tiñen de borrachera?
¿Por qué voy otra vez al mismo lugar?
¿Por qué caminás en zig-zag?
¿Por qué olvidás lo que decís?
¿Y por qué no recuerdas lo que hablamos?
¿Vos también elegís el mismo lugar?
¿Por qué vos, desnudo en mi cama, tus labios, tu mirada inerte?
¿Por qué circulamos sin sentido, en sentido circular?
¿Por qué otra vez? (el mismo lugar)
¿Por qué escribimos, por qué creemos?
¿Por qué fuma la noche?
¿Por qué duermen los sueños?
¿Por qué vamos al mismo lugar
de la mano
como si no estuviésemos perdidos?
¿Por qué motivo causa o razón existen las palabras?
¿Por qué somos palabras?
¿Y por qué hacemos leyes con nosotros?
¿Por qué sostenemos la belleza?
¿Por qué tu desnudez, mi cama, por qué tus labios míos?
¿Por qué respirar juntos?
¿Por qué te vas?
¿Y por qué te aburro?
¿Por qué fuma la noche?
¿Por qué me escupe a la calle?
¿Por qué los amaneceres se tiñen de borrachera?
¿Por qué elijo verla con su cigarro?
¿Acaso vamos al mismo lugar?
¿Será hedonismo? ¿Facilismo? ¿Peronismo?
¿Por qué brillan las cruces?
¿Por qué odian los mediocres?
¿Por qué motivo causa o razón existen las palabras?
¿Por qué descuartizar una persona?
¿Qué vi después de su carne?
¿Por qué recuerdo el sabor su cuerpo?
¿Por qué tu desnudez, mi cama, los labios rojos, y tu mirada inerte?
¿Por qué vamos al mismo lugar?
¿Por qué la muerte se pasea con nosotros?
¿Tan bien huele su sangre?
¿Y por qué no recuerdo lo que hablamos anoche?
¿Por qué necesito ese lugar? ¿Qué hay allí?
¿Por qué no se escuchan las buenas nuevas?
¿Acaso vamos al mismo lugar?
***
Ella escribió, cierta vez:
¿Por qué esconder los huesos?
¿Por qué llamó?
¿Por qué otra noche fumando?
¿Por qué los amaneceres se tiñen de borrachera?
¿Por qué voy otra vez al mismo lugar?
¿Por qué caminás en zig-zag?
¿Por qué olvidás lo que decís?
¿Y por qué no recuerdas lo que hablamos?
¿Vos también elegís el mismo lugar?
¿Por qué vos, desnudo en mi cama, tus labios, tu mirada inerte?
¿Por qué circulamos sin sentido, en sentido circular?
¿Por qué otra vez? (el mismo lugar)
¿Por qué escribimos, por qué creemos?
¿Por qué fuma la noche?
¿Por qué duermen los sueños?
¿Por qué vamos al mismo lugar
de la mano
como si no estuviésemos perdidos?
¿Por qué motivo causa o razón existen las palabras?
¿Por qué somos palabras?
¿Y por qué hacemos leyes con nosotros?
¿Por qué sostenemos la belleza?
¿Por qué tu desnudez, mi cama, por qué tus labios míos?
¿Por qué respirar juntos?
¿Por qué te vas?
¿Y por qué te aburro?
¿Por qué fuma la noche?
¿Por qué me escupe a la calle?
¿Por qué los amaneceres se tiñen de borrachera?
¿Por qué elijo verla con su cigarro?
¿Acaso vamos al mismo lugar?
¿Será hedonismo? ¿Facilismo? ¿Peronismo?
¿Por qué brillan las cruces?
¿Por qué odian los mediocres?
¿Por qué motivo causa o razón existen las palabras?
¿Por qué descuartizar una persona?
¿Qué vi después de su carne?
¿Por qué recuerdo el sabor su cuerpo?
¿Por qué tu desnudez, mi cama, los labios rojos, y tu mirada inerte?
¿Por qué vamos al mismo lugar?
¿Por qué la muerte se pasea con nosotros?
¿Tan bien huele su sangre?
¿Y por qué no recuerdo lo que hablamos anoche?
¿Por qué necesito ese lugar? ¿Qué hay allí?
¿Por qué no se escuchan las buenas nuevas?
¿Acaso vamos al mismo lugar?
***
ver cada cadáver
Transitó el camino al pueblo con la pesada carga de ignorar el poder de las palabras.
Sonrió.
Su locura pasó desapercibida entre la turba apelmazada.
Compró en el gran-mercado. Granos, harina.
Las bolsas rezaban, felices fiestas.
Robó un queso Holandita, más caro que el resto de la compra.
Salió.
Los demás, sus cigarros y teléfonos. Él no sentía demasiado, pero de todos modos su cuerpo creía en la felicidad. Al menos en la suya propia.
Volvió a su pequeña casa en el bosque. Prendió una vela y el equipo de música. Su corazón tomó impulso, aunque su mente mandaba al cuerpo como la mafia, como la mafia. Su carne, su inercia, le reclamaba inventarse.
Intentó escribir lo primero que se le viniera a la mente, pero su mente estaba en otro lado.
Pensó.
No soportaba a Jobim, ni cualquier otro tipo de melancolía perfecta. La lógica permanecía, sí, pero sin sentido: se le habían acabado los parámetros para medir su nivel de estanque.
Se fue a dormir casi sin querer, como quien ignora la magia del sueño.
Durmió dos horas. Amaneció de madrugada, de noche, con el sabor amargo de ver una sola cara de las cosas. Decidió por un libro. “–Buenos días– dijo el Zorro. –Buenos días– respondió cortésmente…” Sintió que el libro había mutado, que era una entidad viva donde la magia alteró, físicamente, letra por letra.
Su cerebro se relajó. Es un buen libro, uno de los pocos.
Pero el desvelo seguía allí, de pie, humeante. Y nada que hacer.
La cabeza tapada, el corazón vacío.
La noche convertida en un infierno. Y la pared con rectángulos llenos de luz pasada. De bocas juntas, templadas.
Afuera el viento, ese que siempre le inspiraba sabiduría, le pareció profundamente cínico. Pensó en abrir la heladera, llamar por teléfono, hacer un licuado, batir unos huevos. Vagaba por la casa del bosque con la idiotez de quien ignora ser un artefacto.
Quiso que su alma se manifestara de forma indudable, para dormir sin reproches, nada más. Pero es una eternidad lo que le lleva a la vida convertirse en alma.
Sonrió.
Su locura pasó desapercibida entre la turba apelmazada.
Compró en el gran-mercado. Granos, harina.
Las bolsas rezaban, felices fiestas.
Robó un queso Holandita, más caro que el resto de la compra.
Salió.
Los demás, sus cigarros y teléfonos. Él no sentía demasiado, pero de todos modos su cuerpo creía en la felicidad. Al menos en la suya propia.
Volvió a su pequeña casa en el bosque. Prendió una vela y el equipo de música. Su corazón tomó impulso, aunque su mente mandaba al cuerpo como la mafia, como la mafia. Su carne, su inercia, le reclamaba inventarse.
Intentó escribir lo primero que se le viniera a la mente, pero su mente estaba en otro lado.
Pensó.
No soportaba a Jobim, ni cualquier otro tipo de melancolía perfecta. La lógica permanecía, sí, pero sin sentido: se le habían acabado los parámetros para medir su nivel de estanque.
Se fue a dormir casi sin querer, como quien ignora la magia del sueño.
Durmió dos horas. Amaneció de madrugada, de noche, con el sabor amargo de ver una sola cara de las cosas. Decidió por un libro. “–Buenos días– dijo el Zorro. –Buenos días– respondió cortésmente…” Sintió que el libro había mutado, que era una entidad viva donde la magia alteró, físicamente, letra por letra.
Su cerebro se relajó. Es un buen libro, uno de los pocos.
Pero el desvelo seguía allí, de pie, humeante. Y nada que hacer.
La cabeza tapada, el corazón vacío.
La noche convertida en un infierno. Y la pared con rectángulos llenos de luz pasada. De bocas juntas, templadas.
Afuera el viento, ese que siempre le inspiraba sabiduría, le pareció profundamente cínico. Pensó en abrir la heladera, llamar por teléfono, hacer un licuado, batir unos huevos. Vagaba por la casa del bosque con la idiotez de quien ignora ser un artefacto.
Quiso que su alma se manifestara de forma indudable, para dormir sin reproches, nada más. Pero es una eternidad lo que le lleva a la vida convertirse en alma.
Licor de cassis
Te invito al cielo
de la mano del silencio
Te invito a confiar
Te invito al champagne casero con licor de cassis
Te invito a las flores
a los libros de la buena memoria
Te invito al mantra al mantra al mantra
a confiar
del silencio
de la mano
al cielo
Te invito todos los días
al arte
– Crearte
Amarte
Armarte
Despajarte
Despejarte
Liberarte
Cultivarte
Preguntarte
Plantarte
Iluminarte
Sentarte
Facilitarte
Armonizarte
Desatarte
Caminarte
Trutrucarte
Bajarte
Bañarte
Gozarte–
Todos los días
cómo diga tu canción
Todo el tiempo
¿adónde vas?
¿qué hay allí?
Te invito a escanciar la imaginación
con champagne casero con licor de cassis
Te invito al mantra del cielo
de la mano del silencio
Y ya no importan
los que te invitan
todos los días
Al arte masoca
–Bastonearte
Gasearte
Embalarte
Trastornarte
Humillarte
Clasificarte
Caretearte
A oscurecer–endurecer
A entubarte
Cascotearte
Cagarte
Prepotearte–
Cada corazón tiene su verdad
por eso no hay tiempo que perder
Se me hizo claro
que el camino es sólo de ida
y se me hizo claro el camino
¡Te invito!
de la mano del silencio
Te invito a confiar
Te invito al champagne casero con licor de cassis
Te invito a las flores
a los libros de la buena memoria
Te invito al mantra al mantra al mantra
a confiar
del silencio
de la mano
al cielo
Te invito todos los días
al arte
– Crearte
Amarte
Armarte
Despajarte
Despejarte
Liberarte
Cultivarte
Preguntarte
Plantarte
Iluminarte
Sentarte
Facilitarte
Armonizarte
Desatarte
Caminarte
Trutrucarte
Bajarte
Bañarte
Gozarte–
Todos los días
cómo diga tu canción
Todo el tiempo
¿adónde vas?
¿qué hay allí?
Te invito a escanciar la imaginación
con champagne casero con licor de cassis
Te invito al mantra del cielo
de la mano del silencio
Y ya no importan
los que te invitan
todos los días
Al arte masoca
–Bastonearte
Gasearte
Embalarte
Trastornarte
Humillarte
Clasificarte
Caretearte
A oscurecer–endurecer
A entubarte
Cascotearte
Cagarte
Prepotearte–
Cada corazón tiene su verdad
por eso no hay tiempo que perder
Se me hizo claro
que el camino es sólo de ida
y se me hizo claro el camino
¡Te invito!
In-tento III (naturaleza muerta)
Como un animal selecciona su presa
las masas van a la hamburguesa.
Y después a conciliación obligatoria.
Hombres-Topo del todo alienados.
Los dueños del encierro piden garantías.
Aquí está mi cueva.
Veo a los chicos entrar al colegio.
Veo a los futuros suicidas.
La felicidad ah ah ah ah.
Que viva la Patria.
La cena está servida.
Como los coco-drilos comen conejos
los monos peinan lagartos.
Es cierto: algo sucede en la selva tropical (en Camerún)
y algo en un hotel (en Constitución)
lo sé porque estoy en ambos lados a la vez.
Y hete aquí que no encuentro diferencia:
el instinto de supervivencia humano
es la propia muerte cagándose de risa
de cuántas piedras le tiramos.
las masas van a la hamburguesa.
Y después a conciliación obligatoria.
Hombres-Topo del todo alienados.
Los dueños del encierro piden garantías.
Aquí está mi cueva.
Veo a los chicos entrar al colegio.
Veo a los futuros suicidas.
La felicidad ah ah ah ah.
Que viva la Patria.
La cena está servida.
Como los coco-drilos comen conejos
los monos peinan lagartos.
Es cierto: algo sucede en la selva tropical (en Camerún)
y algo en un hotel (en Constitución)
lo sé porque estoy en ambos lados a la vez.
Y hete aquí que no encuentro diferencia:
el instinto de supervivencia humano
es la propia muerte cagándose de risa
de cuántas piedras le tiramos.
hay un bosque dentro del bosque
dudo de estar vivo
porque la realidad
me ha enseñado
a entender mi entorno
de muchas maneras
simultáneas
si pudiera captar
la esencia de tu muerte
diría que es sólo miedo
que ni siquiera el viento
ve tanto como lo haces tú
pienso que las montañas
también están tristes
de no verte
que los pingüinos
son divertidos y débiles
como nosotros
humanoides mochilebrios
te daría mis huesos
para hacer ese fuego
que caliente tus manos
y permita a tus ojos
ver el portal dimensional
vamos!!!
aunque despues de allí
nos convirtamos en polvo
hay que ser digno de serlo
ni siquiera
es posible
ser nada
sin un sentido
con la naturaleza
hay que ser intuitivo
paciente, generoso
porque no nos pertenece
nosotros pertenecemos
a ella...
es un triangulo amoroso
entre el sol
nuestra carne
y la madre...
hay que amar
para que la vida
eduque a la ignorancia
porque hay personas
que (parece) nunca cambian
que les den por culo!
con amor por culo!
estoy convencido de vos
de nosotros
de los regalos
que la inmensidad
nos hará
sólo por querer algo mejor
por intentar
la humildad, la dulzura
la risa y lo verdadero...
porque la realidad
me ha enseñado
a entender mi entorno
de muchas maneras
simultáneas
si pudiera captar
la esencia de tu muerte
diría que es sólo miedo
que ni siquiera el viento
ve tanto como lo haces tú
pienso que las montañas
también están tristes
de no verte
que los pingüinos
son divertidos y débiles
como nosotros
humanoides mochilebrios
te daría mis huesos
para hacer ese fuego
que caliente tus manos
y permita a tus ojos
ver el portal dimensional
vamos!!!
aunque despues de allí
nos convirtamos en polvo
hay que ser digno de serlo
ni siquiera
es posible
ser nada
sin un sentido
con la naturaleza
hay que ser intuitivo
paciente, generoso
porque no nos pertenece
nosotros pertenecemos
a ella...
es un triangulo amoroso
entre el sol
nuestra carne
y la madre...
hay que amar
para que la vida
eduque a la ignorancia
porque hay personas
que (parece) nunca cambian
que les den por culo!
con amor por culo!
estoy convencido de vos
de nosotros
de los regalos
que la inmensidad
nos hará
sólo por querer algo mejor
por intentar
la humildad, la dulzura
la risa y lo verdadero...
...de mis frases decentes...
Ayer pensé en morir y tú no estabas ahí, ¿por qué tuviste que mentir? Preparé la cena, quité la traba, subí la calefacción, leí un libro… pensé en morir. Después de mucho intentarlo, escribí una frase decente: “La Historia se cuece, cortada en cubitos, junto a grandes y baratas tramoyas, que hacen que cientos de infelices pierdan la capacidad mental de distinguir la realidad de la fantasía. Dan miedo.” No me fue tan fácil como crees aceptar que estabas lejos de acá, cerca de Brasil, y que, además, te estabas divirtiendo.
Una tuca y mi vieja forman parte del mismo cuadro. Me hipnotiza la noche, encima elijo música brasilera, triste, triste, como compañera de vacío. De esta nada. Hoy me sé en el centro del anillo.
“Una civilización imberbe, arrepentida de mentir, se retracta y pide droga. Hay que votar obligatoriamente al que te va a coger, o te hará olvidar a quién no debías, o te educará para que le pidas más droga. Y él, justo él, vende. Y te da trabajo para que tengas plata, y le compres. Y vos comprás.”
Hay una voz que articula tu prosa con la mía. Y un respiro, en mi oreja sudada. Esta sed se calmaría si vos sirvieras mi agua.
Atrapado en miserables discusiones bla bla bla, con gente que no entiendo sí sí sí, y pienso en mamá, en lo rápido que puedo morir, en las explosiones que hay por todos lados, y mamá: “nunca dejaré que explotes, hijo del alma, justo al lado mío.”
“Alimentar la fantasía de quienes me ayudan a escapar de toda mierda, es mi función en esta sociedad.” Eso escribí cuando tenía mis frescos 16; ahora sé que ni eso ni nada importa, salvo llevar perfume el día del Apocalipsis. A los pueblos les cuesta demostrar que son otra cosa que redondelitos con nombres. Son cómplices y víctimas, remitentes y destinatarios de toda su ira. Una de mis frases de estilo oriental dice: “si creés que el mundo está en problemas, y además querés cambiarlo, tenés dos caminos: conquistar tu autoestima, o cagarte un tiro.”
Una tuca y mi vieja forman parte del mismo cuadro. Me hipnotiza la noche, encima elijo música brasilera, triste, triste, como compañera de vacío. De esta nada. Hoy me sé en el centro del anillo.
“Una civilización imberbe, arrepentida de mentir, se retracta y pide droga. Hay que votar obligatoriamente al que te va a coger, o te hará olvidar a quién no debías, o te educará para que le pidas más droga. Y él, justo él, vende. Y te da trabajo para que tengas plata, y le compres. Y vos comprás.”
Hay una voz que articula tu prosa con la mía. Y un respiro, en mi oreja sudada. Esta sed se calmaría si vos sirvieras mi agua.
Atrapado en miserables discusiones bla bla bla, con gente que no entiendo sí sí sí, y pienso en mamá, en lo rápido que puedo morir, en las explosiones que hay por todos lados, y mamá: “nunca dejaré que explotes, hijo del alma, justo al lado mío.”
“Alimentar la fantasía de quienes me ayudan a escapar de toda mierda, es mi función en esta sociedad.” Eso escribí cuando tenía mis frescos 16; ahora sé que ni eso ni nada importa, salvo llevar perfume el día del Apocalipsis. A los pueblos les cuesta demostrar que son otra cosa que redondelitos con nombres. Son cómplices y víctimas, remitentes y destinatarios de toda su ira. Una de mis frases de estilo oriental dice: “si creés que el mundo está en problemas, y además querés cambiarlo, tenés dos caminos: conquistar tu autoestima, o cagarte un tiro.”
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