tantos años de ignorar la alquimia de la lombriz.
de la inexistencia de todo.
de los defectos de la perfección.
de Dios.
de la omnisciencia del agua.
de la invención del tiempo.
tantos sin hacer pozos en la tierra.
sin creer en la Madre de todos nosotros.
creyendo que hay motivo para la música.
tantas noches aspiré la niebla y el smog
y saqué el boleto de 80 para volver
a un departamento con un cuarto
con una cama, mía.
tantos insultos al amor hicieron que me enamore.
tantas loas a la soledad hicieron que me llene de amigos y de marcas en el cuerpo.
síntomas de un pasado repleto de abundancia y buena estrella.
tanta luz que no ilumina sino enceguece.
tanta guitarra a la luz de un fuego en horas de dormir.
tantos chicos aprendiendo historia y derecho en los colegios.
tanto no estado y caos envuelto en celofán.
tanto código de barra en cerebros imantados, enfermos.
tanto vagabundo triste pero libre.
tanto rico feliz con su encierro.
tanto preso con ganas de robar.
tanto mediocre que opina sobre la locura.
tanta locura que impide, tanta locura que impulsa, tanta locura que calla, tanta lcoura que llora y ríe.
tanto escudo casco machete revolver para reprimir lo popular.
tanto pueblo que ignora la tinta sangre de gente de pueblo.
tanto ruego inválido.
tanta sabiduría desempleada.
tanta angustia saliendo por los ojos.
tanta flor que repele el dinero.
tantos pares de piernas que saben correr (y no van a ninguna parte).
tantos pares de ojos que aún distinguen el refugio del abismo (y sólo miran lo que les conviene).
tanta angustia no puede ser auténtica.
tantas palabras no pueden tener sentido.
amigos recurrentes
"¿cuantos caminos debe caminar un hombre para ser llamado hombre?" (dylan)
kandinsky
picaso
botero
dali
stravinsky
mozart
johann sebastian
strauss
kerouac
cortazar
soriano
shakespeare
francescoli
gabriel omar
piojolopez
palermo
lugano
recoleta
monte castro
dy
ylannnn
vi
illllllllca
he
ennnnndrix
falú
úúúúúúúúúú
kandinsky
picaso
botero
dali
stravinsky
mozart
johann sebastian
strauss
kerouac
cortazar
soriano
shakespeare
francescoli
gabriel omar
piojolopez
palermo
lugano
recoleta
monte castro
dy
ylannnn
vi
illllllllca
he
ennnnndrix
falú
úúúúúúúúúú
una estrella en colectivo
cierro los ojos
un rosa me pierde
en la profundidad
del dolor manso
la planta
de mi pie
manda savia
soy la única
planta que puede
florecen mis uñas
de humo dulce
y sueño de espinas
en el camino
solo
soy la única
persona
deprimida
del mundo
y lo sé
un rosa me pierde
en la profundidad
del dolor manso
la planta
de mi pie
manda savia
soy la única
planta que puede
florecen mis uñas
de humo dulce
y sueño de espinas
en el camino
solo
soy la única
persona
deprimida
del mundo
y lo sé
gol de rebote
yo pisé el paraná
yo nadé en iruya
caminé por el fuego
en el perito moreno
bailé en san martin
hice dedo en moquehue
armé mi carpa en valles sierras
tierra sin nombre
caballito salvaje la vía del tren
caballito salvaje recorriendo azul
caballito salvaje en lanús
cabaliito salvaje la vía del tren
yo nadé en iruya
caminé por el fuego
en el perito moreno
bailé en san martin
hice dedo en moquehue
armé mi carpa en valles sierras
tierra sin nombre
caballito salvaje la vía del tren
caballito salvaje recorriendo azul
caballito salvaje en lanús
cabaliito salvaje la vía del tren
china la angostura
voy a escribir mal y pronto. desprolijo. sabrán disculpar o dejarán de leer.
estoy harto de la historia con mayúscula; sólo voy para donde sople el viento. no sé ni quiero saber lo que hago. sólo sé...
durante el viaje de veinte horas pensé menos que un canguro, leí a henry miller, la ventana mantuvo a mis ojos contra el asiento, mi memoria le tomó recuperatorio a mi ansiedad.
el chico que llevaba la comida era tan atento que parecía amanerado. disfrutaba hondamente de servir al micro. pasó con caramelos, una bandeja con sanguches y dulzores varios, líquido: agua coca o sprite, merienda -café té o mate cocido- con algunos saladitos, un aperitivo de jerez y canapé, cena fría -papa hervida y jamón crudo-, agua coca o sprite, cena caliente -peceto con papas-, más y más líquido, postre al que después completaría con whisky o tía maría para ver la peli. con el sol, desayuno sumado a una masita seca y un caramelo.
-chevalier chevalier chevalier morrisey morrisey morrisey-
...había olvidado que en la primavera todos se enamoran... o ese es el mito. todo crece. tal vez sea un colgado o un loco, o quizá sólo esté actuando como consecuencia de los ciclos de la tierra... ahora no puedo escribir poesía, estoy en esos momentos donde entiendo cabalmente que ver la montaña con nieve es mucho más lindo que escribir sobre la montaña, o sobre la nieve, o incluso en la cima de la montaña nevada. además no hay muchas noticias en mi interior, prefiero llamar al silencio a ver si quiere charlar un rato. quiero aprender de él un par de cosas. espero que esto no ofenda ni preocupe a familiares ni amigos. de hecho yo pretendía de este blog un espacio para la literatura, para las creaciones de la mente. ¿o será que mi vida...?
no sé cuando empezó este viaje, de hecho ignoro si estoy viajando. no me pidan precisiones. hay algo de cierto en que la noche de buenos aires también me va a extrañar un poco a mí, como que también vuelvo aquí, a china...
ahora soy un poco más amigo de la ruta y el tiempo. hay un perro que ama jugar más que su propia vida y sale a saludarme cada mañana. jugamos.... permanezco lejos de mis cosas materiales. profesión: nula. estudio el trabajo y vivo en mi interior. intento honrar a mi padre y a mi madre, no deseo la mujer del otro, tampoco rezo, tengo un muerto de risa en el placard. estoy comiendo mucho pero sin gula: hambre, tengo mucho hambre.
hay nieves, aunque lleguen tarde a mi vida. hago menos ejercicio y fumo más de recomendado por los médicos. no pienso ir a votar lo recomendado por los medios. necesito de una radio con micrófonos, de la credulidad y el facismo. la maldad es bien fácil. no tengo sustento ni un plan para tenerlo. improvisar es la clave para multiplicar el desconcierto. mi deber es que los demás comprendan que la tristeza se debe al deber. que todos deben hacer lo que quieren.
por mi parte, voy confundido; enamorado, perdido. tengo más voluntad aunque menos gracia que un pato. tengo menos conocimiento que un árbol aunque sepa hablar. menos idea que los duendes (si existen, no encuentro ese que quiera hablar conmigo). si mi vida fuera la playlist del winamp, dedico este tema a todos los que me conocen.
estoy harto de la historia con mayúscula; sólo voy para donde sople el viento. no sé ni quiero saber lo que hago. sólo sé...
durante el viaje de veinte horas pensé menos que un canguro, leí a henry miller, la ventana mantuvo a mis ojos contra el asiento, mi memoria le tomó recuperatorio a mi ansiedad.
el chico que llevaba la comida era tan atento que parecía amanerado. disfrutaba hondamente de servir al micro. pasó con caramelos, una bandeja con sanguches y dulzores varios, líquido: agua coca o sprite, merienda -café té o mate cocido- con algunos saladitos, un aperitivo de jerez y canapé, cena fría -papa hervida y jamón crudo-, agua coca o sprite, cena caliente -peceto con papas-, más y más líquido, postre al que después completaría con whisky o tía maría para ver la peli. con el sol, desayuno sumado a una masita seca y un caramelo.
-chevalier chevalier chevalier morrisey morrisey morrisey-
...había olvidado que en la primavera todos se enamoran... o ese es el mito. todo crece. tal vez sea un colgado o un loco, o quizá sólo esté actuando como consecuencia de los ciclos de la tierra... ahora no puedo escribir poesía, estoy en esos momentos donde entiendo cabalmente que ver la montaña con nieve es mucho más lindo que escribir sobre la montaña, o sobre la nieve, o incluso en la cima de la montaña nevada. además no hay muchas noticias en mi interior, prefiero llamar al silencio a ver si quiere charlar un rato. quiero aprender de él un par de cosas. espero que esto no ofenda ni preocupe a familiares ni amigos. de hecho yo pretendía de este blog un espacio para la literatura, para las creaciones de la mente. ¿o será que mi vida...?
no sé cuando empezó este viaje, de hecho ignoro si estoy viajando. no me pidan precisiones. hay algo de cierto en que la noche de buenos aires también me va a extrañar un poco a mí, como que también vuelvo aquí, a china...
ahora soy un poco más amigo de la ruta y el tiempo. hay un perro que ama jugar más que su propia vida y sale a saludarme cada mañana. jugamos.... permanezco lejos de mis cosas materiales. profesión: nula. estudio el trabajo y vivo en mi interior. intento honrar a mi padre y a mi madre, no deseo la mujer del otro, tampoco rezo, tengo un muerto de risa en el placard. estoy comiendo mucho pero sin gula: hambre, tengo mucho hambre.
hay nieves, aunque lleguen tarde a mi vida. hago menos ejercicio y fumo más de recomendado por los médicos. no pienso ir a votar lo recomendado por los medios. necesito de una radio con micrófonos, de la credulidad y el facismo. la maldad es bien fácil. no tengo sustento ni un plan para tenerlo. improvisar es la clave para multiplicar el desconcierto. mi deber es que los demás comprendan que la tristeza se debe al deber. que todos deben hacer lo que quieren.
por mi parte, voy confundido; enamorado, perdido. tengo más voluntad aunque menos gracia que un pato. tengo menos conocimiento que un árbol aunque sepa hablar. menos idea que los duendes (si existen, no encuentro ese que quiera hablar conmigo). si mi vida fuera la playlist del winamp, dedico este tema a todos los que me conocen.
tagore el jardinero
Las flores de la primavera salen, como el apasionado dolor del amor no dicho; y con su aliento, vuelve el recuerdo de mis canciones antiguas.
Mi corazón, de improviso, se ha vestido de hojas verdes de deseo.
No vino mi amor, pero su contacto está en mi cuerpo y su voz me llega a través de los campos fragantes. Su mirar está en la triste profundidad del cielo, pero ¿dónde están sus ojos? Sus besos zigzaguean por el aire, pero sus labios, ¿dónde están?
R. Tagore
Mi corazón, de improviso, se ha vestido de hojas verdes de deseo.
No vino mi amor, pero su contacto está en mi cuerpo y su voz me llega a través de los campos fragantes. Su mirar está en la triste profundidad del cielo, pero ¿dónde están sus ojos? Sus besos zigzaguean por el aire, pero sus labios, ¿dónde están?
R. Tagore
a casi 3 años, hago público este texto escrito hace 1. Disculpen el bajón, la no-literatura...
“El oro suele traer disgustos incalculables
lo hace al hombre despreciable,
por causas que no me explico,
convirtiendo al pobre en rico
y al rico en un miserable.”
(Abalos-Valles)
La tragedia: hoy
Cromañón comenzó mucho antes de Cromañón. Tal vez el día en que ojos corruptos, ciegos por dinero, comenzaron a formar parte ineludible del ritual rockero. Rituales que dejaron rastros; si bien no fueron pocos, fueron aislados. Y el poder tiene los medios para borrar la sangre cuando se derrama aisladamente.
Cromañón fue un proceso lento, subterráneo. Nada que un billete no fuera capaz arreglar. Esa gente que espera todo el tiempo; incluso espera la invención del billete que devuelva la vida. Lejos, muy lejos, de hacer con su propia vida algo para cuidar a los otros.
Cromañón dio a luz una noche; encendió 194 vidas, tal vez de un solo chispazo.
Pero no parió sólo muerte; dejó muchas más mentes destruidas que cadáveres.
Un poco de cada muerto, en cada sobreviviente.
Sobrevivientes que escucharon, y esto me consta de boca de un sobreviviente, cara a cara a varios familiares de víctimas diciéndoles que ellos también son responsables, culpables, de que su familiar ya no esté en el país de la carne y el grano.
“¿Por qué vos te salvaste…y él no?”, les han dicho a los que sobrevivieron a la corrupción, a los que pudieron ser sus pibes.
Esa misma pregunta que deja sin dormir noches enteras al sobreviviente.
Los familiares creyeron, o creen, en su derecho a censurar al artista que clama por el país de la libertad. ¿Acaso estar implicado (directamente) en una tragedia da derechos nuevos, o diferentes?
Familiares que reemplazaron una calle por un altar.
Familiares que reemplazaron un títere por otro; ahora no tiene pelo, y sin embargo no tiene menos manchas en su currículum. Ni escrúpulos. Es, definitivamente, la misma cara de la misma moneda.
¿Acaso hay un altar en la comisaría donde Bulacio fue torturado?
¿Y en la Embajada de Israel?
¿Y en la AMIA?
¿Acaso se destituyó “al máximo responsable político” de estas tragedias, o lejos, muy lejos de eso, se lo re-eligió?
Tanto el altar como la destitución, me hacen creer en consagraciones de Cromañón. Y digo esto, porque si de algo se encargó Cromañón fue demostrar cómo las cosas se gestan subterráneamente, y tejen un trapo doloroso, sobre todo cuando se piensa en las cientos de formas que pudo ser evitado. ¿Por qué recaemos en los mismos “errores históricos”? Y lo digo, porque compruebo con tristeza la vitalidad de Cromañón hoy día.
Cromañon no murió, fue sólo un parto.
Que dejó muchos más hijos que muertos.
Parto que continúa demostrando la falta de compromiso de nuestros funcionarios, que conforman nuestro “democrático” sistema de gobierno (K:22%). Porque Cromañón sucede a diario en su expresión más vulgar; es decir las coimas, que (¡oh no!) siguen existiendo.
Por sólo poner un ejemplo que me tocó ver, puedo hablar de la gente colgada en los estribos de los trenes. Estación Constitución, una semana después de un caso, aislado, claro, de alguien que perdió la vida por viajar en el estribo. Es difícil decirlo, pero fue fácil verlo: a dos andenes del tren en que yo iba, gente en los estribos. ¿Acaso eso no es Cromagñón? La cuenta no es muy difícil: se trata de sumar. Uno más uno. Y pido al perdón al lector por hablar con tanta liviandad acerca de la muerte de otros, pero: si la gente se muere por viajar en el estribo, no es porque ignore que viajar en los estribos es peligroso. Tal vez sea porque está apurada por llegar a su casa, seguramente después de una larga jornada de explosivo trabajo. O, con mayor certeza, porque quien viaja en un estribo cree que nada trágico va a sucederle. Pero claro, suceden. Los trenes parten. Tal vez alguien esté muriendo por esto en este momento, y aún existen más chances de que alguien esté muriendo por causas igualmente evitables.
¿Acaso un hospital sin remedios no es Cromañón?
¿Un docente que pone plata de su bolsillo para poder dar clases no es Cromañón?
¿Acaso alguien duda, de que en esta época de progresismo, se está arancelando “encubiertamente” la universidad pública, de la que tan orgullosos estamos todos?
Pero ¿quiénes somos todos? ¿Quiénes somos nosotros, “todos los argentinos”, como le gustaba decir a diegote en su programa televisivo?
Los goles de Maradona se gritaron tanto en barrio parque como en lugano. Con igual fuerza. Tal vez con igual sentimiento. Y claro, en fiorito, en fiorito y en la quiaca…
¿Somos los que fuimos a la plaza a apoyar, casi felicitar, al gobierno de facto (y genocida) que mandó chicos recién salidos del servicio militar obligatorio, a una guerra que no tenía ni pies ni cabeza? ¿Los que gritamos los goles de de sangre? ¿Los mismos que 30 años después del 76´, vestimos remeras con la cara del Che, aunque nadie se pone, ni se pondría, la que él se puso en su momento?
No logro de mí ni una respuesta: ¿Somos los mismos que en el 2003 logramos que Macri, indiscutido cómplice de los milicos, fuera a balotage con quien finalmente fue el “máximo responsable” de Cromañón?
No discuto para nada lo importante que es la destitución como precedente: sí, puede remover de su cargo a quien no cumpla con sus responsabilidades políticas, y sin que dios se lo demande. Pero también se podría encarar, de una vez, el problema de fondo. El famoso por sus ausencia “proyecto de país”. Proyecto que nosotros mismos tenemos que hacer, o mejor dicho, hacemos o ignoramos a diario.
Gente paralizada, alienada, idiotizada, eso es Cromañón, eso somos. Exacerbación del vacío televisado, de la comida chatarra para pocos, de comida en la chatarra para muchos. Porque la absoluta incomunicación en la que estamos sumergidos, tiene que empezar a cambiar el miedo en educación, la información en acción, la cooltura en cultura.
Así, y sólo así, podremos reconocernos en algún futuro bien cercano.
Así, y sólo así, erraremos menos cuando digamos todos los argentinos.
Así, y sólo así: si aprendemos de nosotros mismos, pero más aún de los otros.
Siempre hay otro camino, sólo resta comenzar a transitarlo.
Esto no acaba, todavía no empezó.
lo hace al hombre despreciable,
por causas que no me explico,
convirtiendo al pobre en rico
y al rico en un miserable.”
(Abalos-Valles)
La tragedia: hoy
Cromañón comenzó mucho antes de Cromañón. Tal vez el día en que ojos corruptos, ciegos por dinero, comenzaron a formar parte ineludible del ritual rockero. Rituales que dejaron rastros; si bien no fueron pocos, fueron aislados. Y el poder tiene los medios para borrar la sangre cuando se derrama aisladamente.
Cromañón fue un proceso lento, subterráneo. Nada que un billete no fuera capaz arreglar. Esa gente que espera todo el tiempo; incluso espera la invención del billete que devuelva la vida. Lejos, muy lejos, de hacer con su propia vida algo para cuidar a los otros.
Cromañón dio a luz una noche; encendió 194 vidas, tal vez de un solo chispazo.
Pero no parió sólo muerte; dejó muchas más mentes destruidas que cadáveres.
Un poco de cada muerto, en cada sobreviviente.
Sobrevivientes que escucharon, y esto me consta de boca de un sobreviviente, cara a cara a varios familiares de víctimas diciéndoles que ellos también son responsables, culpables, de que su familiar ya no esté en el país de la carne y el grano.
“¿Por qué vos te salvaste…y él no?”, les han dicho a los que sobrevivieron a la corrupción, a los que pudieron ser sus pibes.
Esa misma pregunta que deja sin dormir noches enteras al sobreviviente.
Los familiares creyeron, o creen, en su derecho a censurar al artista que clama por el país de la libertad. ¿Acaso estar implicado (directamente) en una tragedia da derechos nuevos, o diferentes?
Familiares que reemplazaron una calle por un altar.
Familiares que reemplazaron un títere por otro; ahora no tiene pelo, y sin embargo no tiene menos manchas en su currículum. Ni escrúpulos. Es, definitivamente, la misma cara de la misma moneda.
¿Acaso hay un altar en la comisaría donde Bulacio fue torturado?
¿Y en la Embajada de Israel?
¿Y en la AMIA?
¿Acaso se destituyó “al máximo responsable político” de estas tragedias, o lejos, muy lejos de eso, se lo re-eligió?
Tanto el altar como la destitución, me hacen creer en consagraciones de Cromañón. Y digo esto, porque si de algo se encargó Cromañón fue demostrar cómo las cosas se gestan subterráneamente, y tejen un trapo doloroso, sobre todo cuando se piensa en las cientos de formas que pudo ser evitado. ¿Por qué recaemos en los mismos “errores históricos”? Y lo digo, porque compruebo con tristeza la vitalidad de Cromañón hoy día.
Cromañon no murió, fue sólo un parto.
Que dejó muchos más hijos que muertos.
Parto que continúa demostrando la falta de compromiso de nuestros funcionarios, que conforman nuestro “democrático” sistema de gobierno (K:22%). Porque Cromañón sucede a diario en su expresión más vulgar; es decir las coimas, que (¡oh no!) siguen existiendo.
Por sólo poner un ejemplo que me tocó ver, puedo hablar de la gente colgada en los estribos de los trenes. Estación Constitución, una semana después de un caso, aislado, claro, de alguien que perdió la vida por viajar en el estribo. Es difícil decirlo, pero fue fácil verlo: a dos andenes del tren en que yo iba, gente en los estribos. ¿Acaso eso no es Cromagñón? La cuenta no es muy difícil: se trata de sumar. Uno más uno. Y pido al perdón al lector por hablar con tanta liviandad acerca de la muerte de otros, pero: si la gente se muere por viajar en el estribo, no es porque ignore que viajar en los estribos es peligroso. Tal vez sea porque está apurada por llegar a su casa, seguramente después de una larga jornada de explosivo trabajo. O, con mayor certeza, porque quien viaja en un estribo cree que nada trágico va a sucederle. Pero claro, suceden. Los trenes parten. Tal vez alguien esté muriendo por esto en este momento, y aún existen más chances de que alguien esté muriendo por causas igualmente evitables.
¿Acaso un hospital sin remedios no es Cromañón?
¿Un docente que pone plata de su bolsillo para poder dar clases no es Cromañón?
¿Acaso alguien duda, de que en esta época de progresismo, se está arancelando “encubiertamente” la universidad pública, de la que tan orgullosos estamos todos?
Pero ¿quiénes somos todos? ¿Quiénes somos nosotros, “todos los argentinos”, como le gustaba decir a diegote en su programa televisivo?
Los goles de Maradona se gritaron tanto en barrio parque como en lugano. Con igual fuerza. Tal vez con igual sentimiento. Y claro, en fiorito, en fiorito y en la quiaca…
¿Somos los que fuimos a la plaza a apoyar, casi felicitar, al gobierno de facto (y genocida) que mandó chicos recién salidos del servicio militar obligatorio, a una guerra que no tenía ni pies ni cabeza? ¿Los que gritamos los goles de de sangre? ¿Los mismos que 30 años después del 76´, vestimos remeras con la cara del Che, aunque nadie se pone, ni se pondría, la que él se puso en su momento?
No logro de mí ni una respuesta: ¿Somos los mismos que en el 2003 logramos que Macri, indiscutido cómplice de los milicos, fuera a balotage con quien finalmente fue el “máximo responsable” de Cromañón?
No discuto para nada lo importante que es la destitución como precedente: sí, puede remover de su cargo a quien no cumpla con sus responsabilidades políticas, y sin que dios se lo demande. Pero también se podría encarar, de una vez, el problema de fondo. El famoso por sus ausencia “proyecto de país”. Proyecto que nosotros mismos tenemos que hacer, o mejor dicho, hacemos o ignoramos a diario.
Gente paralizada, alienada, idiotizada, eso es Cromañón, eso somos. Exacerbación del vacío televisado, de la comida chatarra para pocos, de comida en la chatarra para muchos. Porque la absoluta incomunicación en la que estamos sumergidos, tiene que empezar a cambiar el miedo en educación, la información en acción, la cooltura en cultura.
Así, y sólo así, podremos reconocernos en algún futuro bien cercano.
Así, y sólo así, erraremos menos cuando digamos todos los argentinos.
Así, y sólo así: si aprendemos de nosotros mismos, pero más aún de los otros.
Siempre hay otro camino, sólo resta comenzar a transitarlo.
Esto no acaba, todavía no empezó.
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