el cielo, el barrio

TAMB TAMB /// TRU TRU TRU TRÚ /// TAMB TAMB /// TRU TRU TUTE TRÁ
Juan despertó con el ruido de los tambores y aplausos. Salió de la cama, agarró su bicicleta para ir hacia la música. A medida que pedaleaba se dio cuenta que más pedaleaba más alto iba, más pedaleaba y más fuerte escuchaba el TAMB TAMB TRU TRU TRU TRÚ. No tardó mucho en llegar hasta una nube esponjosa, rodeada de azules y celestes, también naranjas y violetas. Dejó su bici atada al arco iris, y se acercó a los habitantes de la nube.
– ¡Hola! –le dijo una chica que lo agarró de la mano y lo puso a bailar en seguida.
– Esp-espe-¡esperá un poquito! –dijo Juan, asustado–. ¡Yo no sé bailar!
– ¿Y? ¡Si te gusta bailar! A parte yo tampoco sé, pero me dijeron que se aprende fácil.
Y, sin pensarlo, Juan aprendió a bailar mientras bailaba.
Como la chica le había dicho, fue muy fácil: se dejó llevar por el TAMB TAMB TRU TRU TUTE TRÁ de los tambores que sonaban alegremente y sin pausa.
– ¿Y qué festejamos? –quiso saber Juan.
– Estamos arriba de una nube; nada puede ser tan divertido.
– ¡No! Jugar al fútbol es mucho más divertido –dijo Juan.
– Entonces podés jugar al fútbol acá arriba. Pero con una condición: tenés que jugar al ritmo de los tambores.
Desde una nube más alta, apareció una pelota nueva y grande; brillaba tanto como los ojos de Juan al verla.
Hizo jueguitos, se la pasó a cada uno de los chicos, y cuando completó una vuelta entera a la nube, pensó que era buena idea meter un gol en el arco iris, que estaba justo enfrente suyo. Apuntó.
La pelota iba directo a la franja verde… cuando justo pasó por ahí el Ángel Despistado. El pelotazo de Juan hizo que volaran unas cajas que el ángel llevaba para dios. La música dejó de sonar.
– ¿Q-Qu-Qué??? –gritó el ángel, que se había puesto rojo de furia.
– Yo no fui –dijo Juan.
– ¡Ajá! –dijo el Ángel Rojo de Furia, que lo agarró y lo puso arriba suyo.
El ángel llevó a Juan sobre sus hombros hasta la casa de dios.
– Señor dios: le traigo al culpable de que las cajas que usted me encargó ya no estén en el cielo –dijo el ángel, enojado.
– Perdón diosito –se disculpó Juan, y juntó valor para hablar –. Usted todo lo sabe, entonces sabe que yo no quise hacer mal; pateé al arco iris y justo el ángel pasó por ahí.
Escondido, desde lo alto, dios le respondió:
– Es cierto, pero vos deberías volver al barrio, ya conociste suficiente acá arriba.
Después de decirle eso, le acercó la bicicleta para que vuelva a su casa.
Juan tenía hambre y también extrañaba a sus compañeros, que seguro habían tenido un día normal en el colegio.
Sintió el viento acariciar su cara. Quiso vivir en el aire todo el tiempo.
Pero sabía que no le faltaba mucho para pisar tierra firme. Desde arriba, vio a sus amigos jugando a la pelota en la canchita de la cuadra.
Dejó su bici atada a una reja, y, con lo que aprendió en esa nube, cuando agarró la pelota hizo de cuenta que estaba escuchando música; empezó a bailar y jugar al mismo tiempo. Cada golpe de tambor era una gambeta, cada silencio un caño.
Y fue difícil de entender, para aquellos que pasaban por allí, cómo el deporte inglés se había convertido en una danza africana. Como si los chicos bailaran con la pelota.

7 comentarios:

Lau dijo...

muy tierno lo suyo.. muy tierno.

PD: cuando encuentre otra vez una nube me avisa.. en mi barrio están escaseando y yo creo que necesitaría alguna...

salutes.

Gabriel dijo...

como siempre es un placer leerlo sr acrobata.
Muy bueno sus receloso blog
abrazo

cajadegoma dijo...

Chino, se lo leerìa a mi hermanito.

en serio se lo digo.
un saludo.

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

provoca armar un Mundial en las nubes!

saludos de Tito! La Caricatura Existencialista!

acróbata dijo...

lau: gracias por sus palabras. aparte de nubes cada vez faltan mas canchitas y mas aun chicos jugando... que se yo.

gabriel: gracias por pasar... ¿que le puedo decir aca que no se lo diga personalmente?

goma: leaselo a su hermanito, para chicos lo escribi, no se si se nota.

existencialista: el mundial de nubes esta en marcha, de todos modos apurese a registrar su idea antes de que se la robe.

saludos a todos. y gracias, por supuesto, gracias.

Lau dijo...

Cuando hoy salía del laburo venía pensando exactamente eso: cada vez hay menos canchitas (a la calle) y menos pibes jugando. Si hay algo que extraño de cuando era chica era caminar y ver a los chicos jugando a la pelota. Siempre me gustó verlos.

una pena.

salutes!

48hs dijo...

Para colmo que no hay canchitas en las plazas enrejadas no se puede jugar porque la guardia urbana impide que el pasto se gaste.

(Muchas gracias por la crítica constructiva, es algo que hace rato trato de solucionar.)