hasta la victoria secret´s

Y nada moría.
Trancado, las calles de siempre. Esos ruidos me despiertan: repetí por inercia otra vez. Luego me sentí un microbio quieto: el ruido de las calles de siempre. El microbio se mueve una milésima de centímetro, en mi mapa mental: la bicicleta y su rueda absolutamente desinflada. Mas allá, nada: a cielo abierto las estrellas iluminan el alambrado de un campo suburbano. El miedo brilla y me hace reír. De él, en su cara. Y bien. Un colectivo pasa; en él voy yo, con mi croar submarino. Soy un renacuajo que sueña con una morocha que está a miles de kilómetros. Por la ventanilla, una chica pasea con su perro. La remera que viste la diseñé yo hace unos años. La chica aprovecha el rojo y me habla: “Las calles de siempre, sabés, los ruidos… ¿qué hacés, trancado, aquí mientras las estrellas y la ruta, el alambrado…” el colectivo deja atrás el semáforo, la chica, y arranca hacia ninguna parte.
Aparezco sumergido en mi ilusión; creo vivir en ese punto en el cual tengo la cantidad de adicciones que quiero a las drogas que quiero, y sólo así se percibe levemente con mayor claridad. Detenerme y contemplar es mi adicción favorita. No comprendo el absurdo mandato de castigar las adicciones, o peor aún al adicto… ¿Acaso quieren una sociedad feliz a base de petróleo y barritas de cereal? El sexo es la principal droga, que además es la droga que mueve a todas las otras drogas. Descontando que las putas siempre tienen coca, faso, paco, las más top tendrán bicho y pepa. El sexo es el túnel etéreo de la salvación. Y no se necesitan pastores, el rebaño va solo hacia la luz. La paranoia prendió fuerte entre las masas, porque el fin del mundo es imaginar el fin del mundo. Y ya hay tantos que lo hicieron, lo hacen… vos mismo lo imaginaste alguna vez ¿no? Seguro que también leíste un “Elige tu propia aventura”. Deberías tener la cabeza abierta, y deberías saber que los panfletos ya no sirven. Los partidos de fútbol se juegan entre miles y son once por lado los que miran; siempre una sola pelota. El mundo quiere volver a la piedra, y no le importará perder la ternura…

3 comentarios:

48hs dijo...

El mundo hace rato que está cansado. Y no le interesa perder nada.


(yo te conozco, una vez estabas en un taller literario)

Lau dijo...

"El mundo quiere volver a la piedra, y no le importará perder la ternura…" ... creo que a mí sí me importará.. creo que tanto como a ud. Renacuajo, microbio, contemplar, detenerse, sexo, adicción... leerlo es entrar en ud para entrar también un poco en uno mismo.

un placer.

abrazo.

cajadegoma dijo...

acro, me gusta lo q lei. hacia un par de dias q me dije "chico, ve y revisa los escritos del chino". y esta noche larga y eterna me lo permiten.

como en la caja tu has hecho aportes desde la opiniòn, trasgrediendo la quietud del lector.

quisiera devolver la pared.

noto en ambos textos, en este y en el q sigue (el de buenos aires revolution) un mismo sintoma.
el de no retomar cierto planteamiento inicial de los textos.
como si te entregaras al fragor de la escritura y a medida q el mundo te aparece vas mutando la optica hasta llegar a la ira q hoy te produce.
un poco de efecto circular ayuda a unificar.

a modo de observacion, no mas.

me encantaron los 2. adhiero espiritualmente.

un saludo